La Comisión Experta buscó acercar posiciones entre los partidos, pero no con la ciudadanía

En una entrevista exclusiva, abordamos las preocupaciones y opiniones sobre el proceso constitucional en Chile, especialmente a raíz de los resultados de la última encuesta Cadem. Se discuten los errores pasados, las expectativas actuales y la visión de futuro para el país.

La última encuesta Cadem entregó resultados preocupantes para el proceso constitucional en curso, ya que aun cuando un 64% de los chilenos expresa estar de acuerdo con que el país necesita una nueva Constitución, un 59% de los encuestados se posiciona, por distintas razones, en la opción «En contra» en el plebiscito de salida, el nivel más alto desde que comenzó a medirse este dato.

¿Qué le parece esta sensación que hay, a partir de las encuestas y comentarios, que apunta a un nuevo fracaso del proceso constitucional, primando la opción «En contra» hasta ahora? Creo que a lo largo de estos meses hemos podido marcar el contrapunto perfecto con lo que fue el proceso anterior, que fracasó por dos grandes errores. Uno de ellos fue porque, en las formas, no entendieron nunca la relevancia de la responsabilidad de lo que tenían en juego, mientras que este proceso ha sido llevado adelante con responsabilidad, con seriedad, altura de miras, respeto y hemos sido capaces, además, de generar las instancias de acercamiento, diálogo y búsqueda de puntos en común, cosa que nunca ocurrió en el proceso anterior.

– Antes habló de un segundo error de la Convención y que ustedes no estarían cometiendo, ¿cuál? El segundo gran error del proceso anterior fue pretender responder a las necesidades ideológicas del Partido Comunista. Estaban más preocupados de un sector ideológico determinado que de las necesidades de los chilenos. Y en eso también hemos marcado una diferencia absoluta, avanzando en una propuesta constitucional que responde a las expectativas de los chilenos.

Pero se acusa al Partido Republicano de redactar una Constitución para sí mismo. ¿Qué opina al respecto? Aquí hay que mirar los datos, que nos dicen que más de la mitad de las normas han sido aprobadas por unanimidad y, por tanto, no existe nada de eso que se ha intentado instalar, de que no habría diálogo y que no estaríamos escuchando a las minorías.

Hay artículos aprobados en el pleno que han generado bastante polémica. ¿Cómo los justifica? Si se miran los datos, la reducción de parlamentarios, el fin de las contribuciones, la libre elección en salud, la propiedad sobre los ahorros previsionales, el respaldo de Carabineros, y tantas otras enmiendas, cuentan con el respaldo hasta del 90% de la ciudadanía. Esa es una buena noticia que da cuenta que vamos por el sentido correcto.

Una crítica que se plantea es que se alejaron demasiado de los consensos a los que llegó la Comisión Experta. ¿Qué tiene que decir al respecto? Las enmiendas que presentamos buscan darle voz a la ciudadanía dentro del proceso constitucional. El gran problema de la Comisión Experta fue la falta de conexión con el país y con la ciudadanía. Si la ciudadanía está desafectada del proceso es, en buena parte, responsabilidad de una Comisión Experta que buscó acercar posiciones entre partidos, pero no con la ciudadanía.

Pero el anteproyecto se está instalando como una posibilidad en caso de que este segundo intento constitucional democrático fracase. ¿Qué opina? Lamento que la misma izquierda, que durante tanto tiempo ha pedido una Constitución escrita en democracia, hoy apunte a quedarnos con una propuesta constitucional escrita por personas nombradas por los partidos políticos y no electas. Creo que tenemos una oportunidad única de proponerle al país un proyecto constitucional consecuencia de una deliberación sincera entre consejeros electos. Me parece que ese es el camino. El anteproyecto fue un punto de partida y hay que entenderlo de esa manera, como el borrador desde el cual comenzamos este proceso de deliberación.

¿Cree que revertirán el panorama que, hasta el momento, presentan las encuestas? Nosotros nunca hemos tomado decisiones en base a encuestas. Si fuera por las encuestas, José Antonio Kast no hubiese sido candidato presidencial y en ningún caso tendríamos 22 consejeros, sino los 5 que nos daban todos los sondeos. Las encuestas son un insumo que por supuesto tomamos con toda seriedad, pero creo que más bien dan cuenta del anteproyecto redactado por la Comisión Experta que carecía de una necesaria conexión con la realidad ciudadana.

CRÍTICAS DE MATTHEI

Incluso Evelyn Matthei, precandidata presidencial de Chile Vamos, se desmarcó del proceso que ustedes lideran. ¿Afecta eso las relaciones entre ambos sectores? Estamos lejos de estar preocupados por el capital político de uno u otro dirigente político. Nuestra preocupación es lograr una buena propuesta constitucional y que responda a las expectativas del país.

¿Hay buena relación hoy día entre Chile Vamos y Republicanos? Las palabras de Javier Macaya dan cuenta, con mucha mayor claridad, de la forma en cómo hemos llevado las relaciones con los consejeros de Chile Vamos. Entendiendo que tenemos diferencias, hemos podido concentrarnos en aquellas cosas que tenemos en común y en responder a las expectativas de la ciudadanía.

¿Le preocupa que de a poco el Gobierno comience a criticar las normas que se aprueban? Es un hecho que el Gobierno comenzó la campaña «En contra» para el plebiscito del 17 de diciembre. Yo lo que le pido al Gobierno es que se limite a informar y no a confundir.

Vía el Mercurio de Valparaíso

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