El Llamado de Antonio Barchiesi a Defender la Dignidad Humana en el Proceso Constitucional de Chile

En el Pleno N°9 del proceso constitucional chileno, Antonio Barchiesi pronunció un discurso apasionado que resalta la importancia de la dignidad humana en la construcción de la nueva Constitución. A través de sus palabras, nos recordó la esencia de una sociedad civilizada que debe reconocer la dignidad de cada ser humano como inviolable. A continuación, analizamos su conmovedor discurso y su llamado a la unidad en torno a estos valores fundamentales.

En un momento crucial del proceso constitucional chileno, Antonio Barchiesi, consejero y figura destacada en la discusión, hizo una intervención que dejó una marca profunda. Sus palabras resaltaron la importancia de la dignidad humana como principio fundamental en la nueva Constitución de Chile.

Barchiesi comenzó su discurso citando las palabras: «La dignidad humana es inviolable y la base del derecho y la justicia. Todo ser humano es persona. Las personas son libres e iguales en dignidad y derechos.» Estas palabras, tomadas del texto constitucional, encapsulan la esencia de una sociedad civilizada que debe reconocer la dignidad de cada individuo como inviolable.

El consejero Barchiesi hizo una reflexión profunda sobre el texto constitucional que estaban a punto de votar. Reconoció que este texto contenía una gran cantidad de normas, quizás más de las que un país razonable y socialmente maduro debería tener. Sin embargo, señaló que esta abundancia de normas se debía a que cada consejero representaba ideas y convicciones que habían sido amenazadas o contradichas en el pasado. El nuevo texto constitucional se veía como una oportunidad para evitar que esos temores se repitieran.

El discurso de Barchiesi abogó por la importancia de que el principio de la dignidad humana estuviera por encima de todas las posiciones individuales o temores personales. Este principio, argumentó, es el punto de partida de todos los derechos humanos y sin él, el desarrollo de otros derechos carecería de sentido. Recordó los horrores de la historia cuando no se reconoció a todo ser humano como persona, citando los regímenes nazi y soviético como ejemplos de las consecuencias de negar la dignidad humana.

Barchiesi hizo una pregunta directa a la sala: «¿Hay alguien que tenga alguna razón para no reconocer cualquier ser humano como una persona?» Su pregunta resonó como un recordatorio de que, independientemente de las diferencias ideológicas, todos compartimos una humanidad común.

Finalmente, el consejero hizo un llamado a la unidad y la unanimidad en torno al artículo primero de la futura Constitución de Chile, que establece la inviolabilidad de la dignidad humana. Argumentó que si no se aprobaba este artículo por unanimidad, las demás votaciones y el texto en su conjunto carecerían de sentido.

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